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CÓMO ENFRENTAR EL DÉFICIT HÍDRICO EN EL SECTOR AGRÍCOLA

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El río Biobío presenta un déficit hídrico de un 49,3% en el período de enero a agosto de 2016. Los embalses de la zona también se encuentran con problemas. El de laguna Laja presenta un 26,4% de llenado respecto de su promedio histórico, y también de un 15,7% respecto de su capacidad total.

Más al sur este fenómento se repite. Hasta julio pasado el lago Llanquihue había bajado su nivel hasta el punto que su playa se había expandido 20 metros lineales hacia el interior.

La escasa agua caída preocupa prácticamente a todo Chile y principalmente a la actividad agrícola. Los expertos hablan de una mega-sequía, la que acumula casi ocho años en algunos sectores, y que se extiende desde Coquimbo al sur.

A la fecha, 17 de las 22 estaciones de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) están con déficit. En lo que va del año, la Región del Biobío alcanza un déficit promedio de 51%, Temuco un 35%, Valdivia 40%, Osorno 47%, Coyhaique 71% y Balmaceda un 70%.

CULTIVOS

En este difícil escenario se desarrolló el seminario internacional “Agricultura y situación hídrica en el sur de Chile”, actividad que se realizó en la ciudad de Puerto Montt. Los especialistas Sergio Iraira, Patricio Sandaña y Josué Martínez – Lagos, entregaron recomendaciones productivas para los principales rubros de la zona, en el contexto de la situación climática.

Sergio Iraira a través de su exposición “praderas y manejo de ganado”, explicó aspectos de la alimentación estival, el efecto del riego sobre tasa de crecimiento de los pastos, la producción de materia seca distintos cultivos suplementarios verano y también entregó recomendaciones para disminuir el estrés calórico en vacas.

Iraira recomendó utilizar especies tolerantes a la sequía. “Existen gramíneas forrajeras que inexplicablemente son poco utilizadas y de buena tolerancia a la sequía: Pasto Ovillo, el Bromo, la Festuca y el Festulolium”, precisó el experto.

Advirtió que sus antiguas limitantes, como el elevado punto de crecimiento del Pasto Ovillo y la dureza de la Festuca, han sido superadas en las nuevas variedades. Precisó que la menor velocidad de su establecimiento y su menor competencia inicial pueden ser solucionadas con las alternativas de control existentes hoy en día.

En relación al estrés calórico, el investigador reiteró el impacto de este fenómeno en el ganado. Aseveró que se produce un aumento de tasa respiratoria, se generan problemas salud ruminal, un aumento en problema de acidosis, aumento en la temperatura rectal, disminuye la tasa de concepción, reduce la ingesta MS y reduce la producción de leche.

En cuanto a las alternativas para reducir los efectos de este fenómeno en el ganado, el investigador recomendó contar con agua suficiente y de calidad. “Aproximadamente el 50% del consumo de agua se realiza 2 horas post ordeña”, recalcó.

Iraira precisó que es importante contar con un bebedero de 2 metros de longitud cada 20 vacas (mínimo de 10 centímetros lineales de bebedero por cabeza). También se debe utilizar sombra en los bebederos en verano. La temperatura ideal del agua para incrementar el consumo está alrededor de los 17-20°C.

En los meses de verano el uso de sombra efectiva a nivel de comedero permite aumentar el consumo de materia seca. Se recomienda entregar la mayor parte de la ración temprano en la mañana o al atardecer.

PAPAS

Patricio Sandaña, compartió resultados de trabajos científicos desarrollados en Inia, en que se evaluó la tolerancia al déficit hídrico en diferentes genotipos de la papa, enfatizando que un buen manejo agronómico de los cultivos hace que estos sean más estables frente a los episodios de sequía, incrementando la rentabilidad y sustentabilidad

“El mejoramiento genético para desarrollar nuevas variedades mejor adaptadas a las condiciones climáticas y más eficientes en el uso de los recursos es una de las herramientas más eficientes para incrementar los rendimientos”, expresó el especialista en Cultivos de Inia Remehue.

Agregó que la sensibilidad de los rendimientos frente al estrés hídrico varía según el cultivo (las papas son más sensibles que los cereales), ya que se desarrollan en diferentes ambientes.

Lechería

Por su parte, el investigador Josué Martínez–Lagos abordó la eficiencia del agua en lecherías. Durante su exposición recalcó la importancia de optimizar el uso de los recursos hídricos disponibles en la zona sur, ya que las proyecciones futuras indican que pudiera haber una reducción en la disponibilidad de la misma.

“Es importante mostrar a los productores agropecuarios medidas concretas que pueden ayudarles a disminuir el consumo del agua en las lecherías, optimizar su uso a nivel predial y por ende reducir la huella hídrica de la producción de leche y carne”, explicó Martínez-Lagos.

Un estudio del uso del agua desarrollado por Inia Remehue arrojó que 2,31 litro de agua / litro de leche pasa por las placas. Solo el 16% del agua utilizada se recicla y el agua restante va al pozo purinero.

En este escenario, la tarea, según recalcó el especialista, es desarrollar una actividad lechera sustentable y para ello es vital optimizar el uso del agua. La extracción de agua en esta actividad es de 49 m3 por día, lo que equivale a 16. 464 m3 al año. Del total sólo el 49% se utiliza en la sala de ordeña.

Para optimizar el uso del agua en las lecherías se recomienda maximizar la limpieza en seco, colocar llaves con corte automático para evitar derrames, disminuir el volumen de efluentes y procurar que lo que llegue al pozo sea purín y no agua.

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