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Editorial de Luis Miquel gerente del Consorcio Papa Chile

 

Estimados Socios y Productores:

Tal como lo anticipamos hace ya casi 10 años, la producción de papas en nuestro país ha ido evolucionando y hoy día muestra cambios que nadie podría discutir. En efecto, la profesionalización de los productores, independientemente de la superficie; la aplicación de nuevas tecnologías y el uso de semilla de calidad, han llevado a un mayor rendimiento por hectárea, a la vez que una mayor capacidad de almacenamiento adecuado, ha distribuido de mejor forma la oferta del producto a través de todo el año.

La presente temporada se avizora con buenos rendimientos, ayudada por las benignas condiciones climáticas en el sur de nuestro país hasta ahora, por lo que no esperamos precios anormales, e incluso podríamos tener alguna tendencia a la baja en temporada de plena cosecha, si la oferta es muy superior a la demanda, lo cual nos hace nuevamente plantearnos la paradoja de la papa, que nos dice que, cuando hacemos las cosas bien y tenemos buenos rendimientos, el precio cae y se convierte en un mal negocio.

Lo anteriormente expuesto nos muestra la urgente necesidad de ir más allá de la eficiencia y excelencia productiva, para dar al producto de nuestras cosechas un destino distinto del caprichoso Mercado Fresco. Es imperioso tener opciones para dar valor agregado al producto y así aprovechar de mejor manera la totalidad de la producción y dar al consumidor final, nuevas opciones más acordes con sus actuales requerimientos.

La importación de productos procesados derivados de papa, sigue creciendo en forma alarmante y nosotros aún no tenemos una respuesta. Por el contrario, seguimos apostando a un mercado que a nivel mundial disminuye y aumentamos la producción, esto inevitablemente es la fórmula de una crisis a corto plazo y debemos tomar las medidas para evitar que ella nos golpee en forma desastrosa como lo ha hecho con otros rubros.

Nuestra tarea es ir ahora más allá de la fase productiva e invertir en valor agregado, lo que nos dará otra perspectiva del mercado y abrirá nuevas expectativas de cantidad y tipos de producción. Sólo en esta línea, podríamos generar una estabilidad y desarrollo para el futuro, lo que junto con el cuidado de nuestra área libre y semillas de alta calidad producidas bajo el sistema de certificación, nos transformaría en la verdadera potencia agroalimentaria, que hace ya rato debimos ser.

Un afectuoso saludo y mis mejores deseos para este 2020.

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