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EL OPTIMISTA BALANCE DE LOS BANCOS SOBRE EL AGRO

Luego de un par de años complejos para el sector, las instituciones financieras creen que se inició Los bancos apuestan a que los rubros más interesantes serán los nogales, los cítricos y la leche. Con los nuevos ingresos las recomendaciones son rebajar deudas y hacer inversiones en los campos para modernizar la producción.

José Ramón Iturbe no tiene un metro cuadrado de tierra agrícola. Sin embargo, puede hablar varios minutos de cómo distinguir a simple vista si un huerto frutal fue plantado con la densidad correcta, o si el sistema de conducción de los árboles permite una cosecha eficiente.

Iturbe vive entre dos mundos. En uno está al aire libre, recorriendo campos para evaluar proyectos agrícolas. En el otro, con aire acondicionado, trabaja en una oficina decidiendo, junto a un equipo de profesionales, si el banco para el que trabaja debe entregar o no, y en qué condiciones, financiamiento a agricultores.
El profesional tiene una mirada positiva del actual momento de la agricultura nacional.
“Vemos un desempeño muy interesante del agro, con algunos rubros de gran crecimiento potencial”, admite José Ramón Iturbe, que es subgerente de Grandes Empresas del BCI.

El comentario de Correa está lejos de ser una opinión aislada en el mundo bancario. Es que por estos días el agro es la nueva niña bonita de la economía chilena.

Desde los ejecutivos bancarios hasta líderes gremiales, pasando por el ministro de Agricultura, Carlos Furche, apuestan por un crecimiento cercano al 5% del agro en 2015, bastante por arriba del rango de 2,8% a 3,0% que se proyecta para la economía chilena en este año.
Y la mirada de mediano plazo sigue una línea similar.

“No se trata de que solo el 2015 va a ser un buen año para el agro. Más bien, estamos en el inicio de un ciclo positivo que empezó en 2014 y que podría durar un par de años más”, afirma José Gabriel Correa, gerente general de Banagro.

Los factores tras el ciclo positivo

El auspicioso momento del agro tiene una explicación clara: el alza del dólar. Luego de moverse varios años en torno a los $500, hoy supera los $620.
De una temporada a otra, proyectos que estaban con números rojos o ligeramente sobre la línea de flotación, comenzaron a tener rentabilidades importantes.
Hay que recordar que en rubros como la fruta fresca o las nueces, se puede exportar más del 90% de la producción y los ingresos se reciben en la divisa norteamericana.

Esa mayor liquidez de los agricultores actúa como imán para los bancos.

Adicionalmente, el agro suma otro factor positivo: una menor presión por conseguir mano de obra. La ralentización de la economía chilena ejerce como un moderador de las fuertes alzas de los sueldos en el último lustro. A eso hay que sumar que la minería ya no actúa como un magneto para los trabajadores rurales. En el último lustro, la migración de tractoristas a la conducción de camiones mineros, por ejemplo, fue pan de cada día.

La triada positiva se completa con la baja de combustibles, que no solo beneficia a los rubros con una alta mecanización, sino que reduce los costos de logística en la entrega de materia prima, elemento importante si se considera la dispersión geográfica de la actividad agrícola.

En todo caso, el anterior período de “vacas flacas”, con el dólar, la mano de obra y los combustibles golpeando al sector, dejó lecciones que permiten aprovechar mejor el buen momento actual.

“Sin duda, que las empresas agrícolas pasaron por situaciones muy complejas. Sin embargo, aprendieron a ser muy eficientes y sobrevivir con un dólar menor a $500. Eso les permite navegar muy bien en la actual coyuntura”, afirma Michael Wallace, gerente del Sector Agroindustrias y Alimentos del Banco Bice.
En todo caso, José Gabriel Correa afirma que aunque, en general, el agro vive un auspicioso momento, eso no va a significar que las instituciones financieras se vuelvan locas entregando préstamos.

“Sin duda, va a existir un mayor interés de los bancos por el sector agropecuario en 2015. Hay una mirada más positiva al sector. Sin embargo, no creo que se den grandes cambios en el volumen de colocaciones. Por naturaleza los bancos son conservadores, no van a cambiar su estructura de colocaciones bruscamente. Además, tienen que ponderar muchos elementos, entre ellos, el desempeño general de la economía chilena”, afirma José Gabriel Correa.
Michael Wallace agrega que, más allá del desempeño del sector agrícola o las garantías de tierra, lo central para el banco en el que trabaja es la capacidad de cada agricultor. De hecho, prefiere hablar de “gestor agrícola”, involucrando desde el manejo del campo, hasta la administración financiera y de personal, pasando por la capacidad de diseñar un plan de negocios.

“Un buen gestor crece más rápido que el promedio y eso es muy atractivo para nosotros”, argumenta Wallace.

Brillan nogales y cítricos

A la hora del análisis de sintonía fina, en los bancos se prefiere desagregar por rubros, pues un crecimiento global puede esconder situaciones complejas en algunos de ellos.

De hecho, el análisis común es que la producción de uva vinífera pasa por momentos complejos. La abundancia de vino a nivel global y local ha golpeado los precios en las últimas vendimias. De hecho, los bancos han detectado una migración hacia volúmenes más altos de producción por parra para intentar rentabilizar la operación.

Por el contrario, las viñas estarían viviendo su mejor momento en años, pues tienen en stock vinos elaborados con uva comprada en vendimias anteriores cuando el dólar estaba casi 20% abajo. El efecto del tipo de cambio beneficiará notablemente los resultados de las embotelladoras en 2015.
Otro sector que ven complejo para este año es el de las manzanas, por los problemas de calibre que presentó Chile en la temporada anterior y por el actual boicot ruso a la producción de Polonia. Esa medida comercial tiene al mercado europeo con una sobreoferta de pomáceas.

En un sector intermedio se encuentra la producción de aceite de oliva. La industria chilena no ha logrado traspasar a precios la percepción de los expertos de que tiene un producto de calidad superior. Los olivicultores nacionales seguirán siendo tomadores de precios internacionales y su única ventaja será el alza de la divisa norteamericana.

La uva de mesa, en tanto, viviría un segundo aire, luego de años muy complejos. Hay que recordar que ese rubro tiene escasa posibilidad de mecanización, por lo que fue el más damnificado por la escasez de mano de obra. El alza del dólar, junto con los buenos precios internacionales, volverá a colocar números azules en los resultados finales.

El pelotón que lleva la delantera, eso sí, está compuesto por otros rubros agrícolas.

Llama la atención entre los agentes financieros el creciente interés de fondos internacionales por ingresar a la producción de leche en el sur de Chile. Se evalúa muy bien el aumento de la productividad y el control de costos que vive el sector debido a la influencia de productores neozelandeses.
A eso hay que agregar que el costo de la tierra con aptitud lechera en las regiones de Los Lagos y Los Ríos, aunque ha subido en los últimos años, todavía resulta atractivo si se lo compara con otros centros productores en el mundo.

Al buen momento lechero, se suma que para los inversionistas es un rubro atractivo porque requiere una menor inversión “sobre la tierra” comparado con la fruticultura y tiene retornos a plazo más corto que ésta.

Otro sector que los banqueros ven con buenos ojos es el de los frutos de nuez, específicamente los avellanos europeos y los nogales. La alta mecanización los tiene con costos muy bajos por hectárea. Además, los productores se verán beneficiados por una fuerte demanda internacional y por precios que reflejan la calidad superior en la producción chilena.

En fruta fresca, los arándanos están gozando de buenos niveles de producción, precios elevados y buena demanda. Eso sí, la nueva estrella serían los cítricos, impulsados por la demanda de Estados Unidos y el reemplazo de paltos en zonas afectadas por la sequía debido al menor requerimiento de agua de los primeros. Acá el desempeño más destacado será en la variedad W. Murcott.

Cómo usar la plata

Más allá del comportamientoparticular de cada rubro, los mayores ingresos que traerá el alza del dólar para los agricultores traen aparejado el “problema” de en qué usar los recursos frescos.

Las recomendaciones de los bancos corren, básicamente, por dos carriles: reducir deudas y modernizar la producción.
“No se puede seguir la estrategia antigua, en que cuando había ingresos extras se apuntaba a comprar un campo vecino. Cuando el ciclo de buenos precios terminaba, el agricultor enfrentaba un periodo más estrecho con un alto nivel de deuda”, argumenta José Gabriel Correa, de Banagro.
De hecho, Correa cree que la primera decisión que debe tomar un agricultor en la actual coyuntura es controlar su endeudamiento, consolidándolo y estableciendo plazos acordes a su plan de negocios.

No está demás recordar que una parte significativa de los productores maneja sus inversiones con créditos de corto plazo, por lo que cae en la tradicional “bicicleta” de préstamos. El costo del capital se come una parte importante de la rentabilidad de los proyectos agrícolas.
En tanto, José Ramón Iturbe, del BCI, pone énfasis en la necesidad de mejorar la capacidad productiva. Ve con buenos ojos que los fruticultores opten por variedades con mayor producción y mejor demanda. Un consejo no menor, si se tiene en cuenta que el período de “vacas flacas” de los últimos años demoró las inversiones en renovación de huertos.

Otro punto vital, según Iturbe, es dar mayor seguridad a la producción. Destaca que la inversión en techos plásticos reduce la incertidumbre en la cosecha de cerezas.

Lo mismo pasa con el mejoramiento del riego, pues una tecnificación permite aumentar la producción o impedir caídas fuertes en caso de sequía.
Finalmente, una decisión más radical con los mejores ingresos es utilizar un rubro con buenas perspectivas para apalancar la salida de uno de baja rentabilidad. Usualmente los agricultores no son monoproductores, por lo que constatan en primera persona los distintos resultados.

De hecho, entre los actores bancarios se cree que en el corto plazo puede haber un arranque de parras viníferas. Esos campos se irían al sector de la fruta fresca y de los nogales.

Tres años podría extenderse el ciclo de buenos resultados en el sector agropecuario debido al alza del dólar y la buena demanda internacional.

Los puntos complejos

A pesar de que el panorama agrícola luce positivo para 2015, en la industria bancaria se ven algunas señales que preocupan.
* Un primer elemento son los paros portuarios de las últimas temporadas. De ser un país que mostraba una alta eficiencia y seguridad de despacho, Chile pasó a ser uno de los que presenta más días de paralizaciones en las labores de estiba.
* Adicionalmente, preocupa la ampliación geográfica del llamado conflicto mapuche, que desde La Araucanía pasó a incorporar incidentes violentos en las regiones del Biobío, Los Lagos y Los Ríos.
* Otro tanto pasa con la sequía, que pone en ascuas el futuro de la agricultura al norte de la Región Metropolitana. La situación es tan crítica que se necesita un invierno de amplias lluvias para solo asegurar la sobrevivencia de huertos, no se habla de volverlos plenamente productivos, en amplias zonas del valle del Limarí.

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.agromeat.com/