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Estrategias de manejo de suelo para el cultivo de papas en la macrozona sur

La papa (Solanum tuberosum L.) es un cultivo importante en la macrozona sur de Chile, presentando en la temporada 2019/2020 una superficie de siembra de 29.157 ha entre las regiones del Biobío a Los Lagos, lo que equivale a un 66% del total de siembra nacional. A pesar de la amplia diversidad de condiciones edafoclimáticas donde se establece el tubérculo en la zona sur del país, existen algunos criterios generales a tener en cuenta en relación al suelo para un buen manejo agronómico del cultivo.

Rotaciones:

El uso de cultivos en secuencia en un mismo potrero a través del tiempo es una práctica de manejo muy utilizada y que busca maximizar la productividad del agroecosistema. Con una rotación adecuada se mantiene la fertilidad del suelo, se disminuye la incidencia de malezas y se interrumpen los ciclos de posibles plagas y enfermedades. En este sentido se recomienda la utilización de rotaciones semi intensivas que incluyan el cultivo de papa cada 4 años,

Requerimientos de suelos:

La papa es un cultivo que necesita un suelo fértil y mullido, de ahí la importancia de elegir suelos con buenos niveles de materia orgánica, texturas livianas, de buena aireación, agregación y sin compactación o problemas de infiltración o drenaje. Así mismo, el cultivo se desarrolla de mejor manera en suelos ligeramente ácidos entre pH 6 y 6.5. Por el contrario, limitaciones desde el punto de vista físico de los suelos o elevados pH serán factores relevantes que afectarán el potencial de rendimiento del cultivo.

Preparación de suelos:

Una buena preparación de suelos es garantía de obtener una buena cama de semillas para los tubérculos. Además, creará las condiciones óptimas para el buen desarrollo del sistema radical, una emergencia rápida y homogénea de la parte aérea y una menor incidencia de fitopatógenos del suelo. Asimismo, la preparación del suelo estimula la actividad microbiana con su consecuente mineralización de los nutrientes, los cuales quedarán disponibles para ser absorbidos por las plantas.

Las labores de preparación de suelo son variadas y están en función de los distintos manejos agronómicos dados al agroecosistema. Es así como la época para realizar las labores de preparación de suelo estará en concordancia a las diferentes zonas del cultivo y sus condiciones edafoclimáticas específicas. Usualmente se realiza barbecho químico con herbicida sistémico para eliminar malezas presentes en el potrero.

Se recomienda labores de aradura con arado de cincel al menos a unos 50 cm de profundidad, posteriormente una pasada de rastra de discos y una de vibrocultivador para mullir bien el suelo. Sólo en casos de compactación de los suelos se recomienda el uso de arado subsolador. A continuación, si se dispone de sembradora automática se siembra de forma directa en el potrero, de lo contrario habrá que completar las labores con el uso de arado melgador o surcador antes de la siembra semi automática o manual.

Aporca:

Una vez que las plantas completen unos 15 cm de altura se realiza la aporca, la cual consiste en un movimiento de suelo desde la entre hilera del cultivo hasta la base de la planta para formar un camellón de entre 30 y 40 cm de alto en toda la longitud de la hilera de siembra. Esta labor es importante dentro del ciclo del cultivo dado que se lleva a cabo para impedir que los estolones generados emerjan a la superficie formando nuevos tallos en vez de nuevos tubérculos. Por otra parte, el aporque es beneficioso para el cultivo porque elimina malezas e incide en la mantención de la humedad del suelo y se considera una labor que tiende a controlar el tizón tardío. La aporca se realiza con azadón o gualato en pequeña escala, el empleo de arado a tracción animal es frecuente en superficies mayores, así como surcadores o aporcadores mecánicos adosados a un tractor para grandes extensiones.

Fertilización:

Para diseñar una buena estrategia de fertilización del cultivo, previo a la siembra se debe hacer análisis de suelo. Los distintos requerimientos de nutrientes estarán en relación con el tipo de suelo, la fertilidad química y biológica del mismo, la rotación de cultivos empleada y el rendimiento de tubérculos proyectado por el agricultor. De manera general, siempre son relevantes los requerimientos de los macronutrientes N, P y K, para suploir esa demanda existen en el mercado mezclas específicas para papas que incorporan dichos elementos o mezclas de fertilizantes individuales.

Una alternativa complementaria a la fertilización tradicional del cultivo que se ha estado abriendo espacio es la utilización de inoculantes microbianos, basados en microorganismos utilizados individualmente o en consorcios, como son bacterias promotoras del crecimiento vegetal u hongos formadores de micorrizas, los cuales contribuyen a los niveles de sustentabilidad del agroecosistema dado que incrementan la adsorción de nutrientes de las plantas disminuyendo el uso de fertilizantes.

Por: Dr. Gustavo Curaqueo Fuentes, Ingeniero Agrónomo, Universidad Católica de Temuco

gcuraqueo@uct.cl

Fuente: Campo Sureño

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