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GERENTE DEL CONSORCIO PAPA ANALIZA MOMENTO ACTUAL DE LA INSTITUCIÓN, EL RUBRO Y SUS BRECHAS

 

lmiquel

Filósofo y psicólogo por formación, amante del campo y en especial de las papas por opción. Conversamos con el gerente general del Consorcio Papa Chile SpA, entidad que se ha transformado en invitada obligada a cada mesa de conversación sobre el rubro, líder de opinión y nexo sólido entre el mundo privado y el público. “Feliz por los logros, pero queda aún mucho por hacer en este mundo papero, los desafíos son grandes, y nos entusiasman como equipo”, anticipa.

“Han sido seis años intensos…”. Así comienza su repaso Luis Miquel, frase que acompaña de un profundo suspiro, como buscando los recuerdos entre cientos de recovecos en la memoria. Y es que el gerente general del Consorcio Papa Chile tiene, efectivamente, mil historias tras seis años a cargo del funcionamiento de esta entidad que reúne a cientos de productores, empresas, investigadores, universidades y otros representantes relacionados directa o indirectamente al rubro de la papa, todos surgidos entre Santiago y Coyhaique.

La intensidad de la que habla Miquel ha traído sus frutos positivos eso sí. Hoy, el Consorcio Papa Chile, es una organización que se respeta a nivel nacional e internacional; que representa en gran parte la visión del sector privado papero, pero que también ha sido un buen nexo entre este mundo de “particulares”, y el público, logrando hitos interesantes a lo largo de su historia: hoy, a través de sus socios, representa cerca del 20% de la producción total de papas del país, en un sector altamente atomizado. También hoy es invitado seguro a las mesas de discusión para hablar sobre políticas públicas aplicadas al rubro, y líder de opinión validado en medios de comunicación masivos y especializados.

El gerente se enorgullece de hablar de algunos resultados que alientan a cualquiera, pero también dice que falta mucho por hacer aún. “La tarea es larga y sin descanso. El rubro papa en Chile es un rubro que tiene muchas brechas, y al ser muy atomizado, con decenas de realidades distintas, se hace aún más grande el desafío de seguir avanzando y que esos avances alcancen al máximo de beneficiarios, y que esto impacte positivamente a las familias, al sector productivo y por consecuencia, a la economía del país. También nos causa satisfacción tener una amplia gama de productores como socios, algunos de la pequeña agricultura familiar campesina, hasta grandes empresas altamente tecnologizadas.El consorcio no se cierra a esas realidades, es abierto y busca apoyar a todo aquel que desee mejorar su cultivo, que tenga las energías y la disciplina para seguir creciendo en esto, porque ese es finalmente, uno de los grandes propósitos del consorcio: potenciar la competitividad del rubro papa, y todo lo que éste engloba: semilla, producción, investigación, consumo y exportación, a través del desarrollo tecnológico y el aumento de capacidades humanas, para proyectarse desde Chile al Mercado Global”, subraya.

– ¿Se siente un caso especial en el mundo agrícola?, lo consultamos por su formación profesional, en donde por lo general se ven ingenieros agrónomos, médicos veterinarios, técnicos agrícolas, etc… ¿Le ha ayudado ésta a enfrentar los desafíos que demanda un cargo como este y otros en el pasado?

La verdad, no sé si especial aunque sí resulta tal vez un poco atípico por mi formación profesional en el área de las ciencias humanas, Filosofía y Psicología, pero lejos de representarme una dificultad me ha sido muy útil para comprender desde la globalidad la problemática de este  este rubro y desde allí, emprender un riguroso análisis de cada uno de los factores que deben ser abordados si queremos superarla.

Cada especialista y cada productor tienen un cúmulo de conocimientos que deben ser aprovechados y ordenados hacia una finalidad común, y precisamente esa es mi labor. He debido estudiar mucho y aprender a discriminar entre aquello que representa un avance de aquello que nos deja estancados en el tiempo, ya que este es un rubro muy dinámico y con desafíos nuevos a cada momento y muchas veces hay que enfrentar contingencias, pero sin perder el norte.

Los productores e investigadores han sido gente muy respetuosa y han sabido tolerar mis deficiencias en algunas áreas técnicas, prestándome apoyo y entregándome generosamente sus conocimientos, los que sin duda he tratado de aprovechar al máximo y ellos así lo entienden.Soy un agradecido de esta oportunidad que me ha ayudado a seguir creciendo como profesional y por ello día a día, en conjunto con un equipo muy comprometido, luchamos por sacar adelante objetivos que no son simples, pero que son posibles con el compromiso y voluntad de todos, y es en ese aunar voluntades que mi formación indudablemente es una ventaja.

– ¿En qué año se hace cargo del Consorcio Papa Chile y bajo qué Circunstancias?

En noviembre del 2010 participo de un concurso para ocupar el puesto de gerente general en el Consorcio, cargo que se encontraba vacante desde abril de ese mismo año, ya que el Consorcio se encontraba en una profunda crisis y los socios habían perdido la fe en el proyecto y era necesario retomar el impulso inicial para no echar por la borda una iniciativa que tenía objetivos y recursos muy importantes, para hacer un cambio en la forma en que se abordaba el cultivo de la papa en Chile.

– Cuando llegó al consorcio, ¿con qué desafíos se encontró y cómo se han ido cumpliendo éstos a lo largo del tiempo?

El Consorcio Papa Chile tiene como objetivo fundamental aumentar la competitividad en el rubro papa, a través de alianzas estratégicas entre el sector público, privado y las entidades tecnológicas. Esto que parece simple en el papel, no ha sido fácil debido a la falta de experiencia que existía en el país en este aspecto, y es por ello que surgen como instrumentos los consorcios, y había que trazar un estilo y un camino con todo lo que ello implica.

Hoy hemos terminado el proyecto FIA que nos da origen, tenemos una identidad y objetivos a corto mediano y largo plazo, que vamos cumpliendo rigurosamente de acuerdo a lo planeado.

Hemos logrado formalizar en gran medida la producción de semilla de nuestras variedades y tenemos un plan de producción, que si bien no está exento de contingencias, tiene un norte claro, aumentar la calidad, la productividad, garantizar la sanidad a través de la certificación y disminuir los costos para hacernos más competitivos a nivel internacional, ya que al día de hoy los costos que tenemos no nos permiten pararnos de igual a igual con los países líderes y menos industrializar exitosamente.

Por otra parte tenemos claro que una parte de nuestra ventaja comparativa es la condición de zona libre de enfermedades cuarentenarias, que hoy se encuentra en riesgo, por lo que hemos apoyado decididamente al SAG y el cumplimiento de la normativa vigente para resguardar este patrimonio.

– De lo anterior se desprende: ¿qué temas aún están pendientes de seguir avanzando y concretando?.

Creo que dos de las principales brechas hoy son las que tienen que ver con los costos y el dar valor agregado, sin olvidar los temas logísticos que evidentemente también necesitan gran atención.

Nuestra meta es lograr una formalización de la cadena y una profesionalización de los productores, sin importar su tamaño, para de este modo ofrecer un producto de una calidad estandarizada, trazabilidad y a precio adecuado para el consumidor, ya que de seguir comercializando la papa a los valores que hoy se encuentra y con la variabilidad de calidad que se presenta en el mercado, lo más probable es que el consumo de papa fresca siga disminuyendo y aumentando paulatinamente el consumo de papa procesada, que hoy proviene casi en un 100% del extranjero.

– Con qué dificultades se ha encontrado el consorcio para alcanzar sus metas y seguir consolidando al sector productor?

El hecho de que la papa sea un cultivo ancestral, si bien es en parte una relativa ventaja, también trae aparejado una serie de malas prácticas, que dadas las bondades que poseíamos no significaban un grave perjuicio, al menos aparentemente, y durante años nos acostumbramos a producir sin tomar en cuenta una serie de aspectos, que hoy son cruciales si queremos ser actores relevantes en el rubro.

Cambiar la mentalidad del productor, la velocidad y la efectividad de la investigación y el desarrollo; educar al consumidor, son hoy los desafíos y las resistencias que encontramos para ponerle pantalones largos a un cultivo tan noble como este.

Es necesario entender que hoy el consumidor tiene una gama de opciones y una visión diferente de lo que son los alimentos. Quiere consumir productos sanos, bien presentados, novedosos, fáciles de preparar y a precios razonables, y como nosotros nos debemos al consumidor, debemos poner atención a estas demandas, elaborar respuestas y en lo posible sugerir nuevas propuestas, de otro modo decaeremos inevitablemente frente a la arremetida de otros alimentos que han comprendido perfectamente este desafío.

– Actualmente el consorcio suma a un importante porcentaje de productores nacionales, ¿de qué porcentaje hablamos y qué valor tiene esa representatividad?

Hoy el Consorcio tiene 75 socios, que agrupan a alrededor de 1500 productores de todos los tamaños, lo que implica una superficie anual plantada de 5000 hà. Equivalente al 10% de la producción nacional, produciendo en esas hectáreas aproximadamente 200.000 TM que representan el 20% de la producción del país. Por otra parte también cuenta entre sus socios  con los actores más relevantes de la venta en el retail, por lo que su representatividad real no puede ser puesta en duda, aunque lo más importante es el nivel de profesionalismo y tecnificación que han logrado sus integrantes, de allí que con un 10% de la superficie nacional produzcan el 20% de la papa que se comercializa.

– Respecto a lo anterior, ¿está en metas del consorcio comenzar a abrirse y sumar otros sectores de la cadena?, por ejemplo tener socios del retail, industrias u otros?

Es una muy buena pregunta, y soy categórico al manifestar que no se pueden lograr los objetivos finales del Consorcio Papa Chile, sin integrar a todos los actores de la cadena. Una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones, por tanto nada logramos con fortalecer solamente a algunos de los eslabones, ya que inevitablemente se romperá por la parte más débil generando los desequilibrios que ya todos conocen en este rubro, con las nefastas consecuencias que han tenido y que han tachado a la papa como un cultivo”añero”.

– Actualmente ¿en qué está centrado el consorcio, tanto a nivel de proyectos, como de visión estratégica?

Hoy estamos implicados directamente en dos Proyectos muy importantes, un PDT CORFO en la Región de Los Lagos y un NODO CORFO en la Región de los Ríos, donde se entrega transferencia de alto nivel a más de 100 productores. Por otra parte, en conjunto con INIA estamos apoyando cerca de 10 proyectos de investigación de alto nivel. Tenemos además proyectos con la Pontificia Universidad Católica de Chile y estamos en conversaciones con la Universidad Austral.

No nos podemos detener y debemos ser productivos para no llorar sobre la leche derramada. Debemos anticiparnos a las consecuencias del cambio climático, elaborar respuestas, desarrollar nuevas variedades y establecer protocolos que garanticen la salvaguardia de las condiciones fitosanitarias. Y por ello la actividad es variada y constante.

– ¿Cuáles son los temas que ve en el horizonte del consorcio, a qué se le va a “hincar el diente” en el mediano y largo plazo?

A mediano y largo plazo obviamente una vez estabilizada la producción de semilla y formalizado el mercado, lo que viene es trabajar fuertemente en valor agregado, tipificación, nuevos productos y establecimiento de industrias competitivas y con participación de los productores, ya  que creo firmemente que es la única forma de darles viabilidad en una organización de nuestro tamaño y características.

 

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