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HORTALICEROS INCORPORAN SALUD DEL CONSUMIDOR COMO VALOR AGREGADO

Escalada tecnológica en los últimos años, incluyendo manejo integrado de plagas, permiten bajar cargas químicas de cultivos.

En octubre culminará un ciclo que se ha extendido por un año y medio, que incorpora a 24 pequeños hortaliceros de Ñuble en el Programa de Difusión Tecnológica en Producción Limpia de Corfo, quienes se han capacitado en técnicas como Manejo Integrado de Plagas y otras en busca de agregar valor a sus productos, desde el punto de vista de la calidad e inocuidad con que son generados.

La semana pasada parte del grupo participó en un Día de Campo, que consistió en visitas a predios de productores en lógica de GTT y charlas técnicas.

Muchos consumidores desconocen que en la producción de hortalizas son habituales malas prácticas como el uso de plaguicidas prohibidos o no indicados, y que tampoco se respetan necesariamente las carencias -o tiempos de resguardo entre la aplicación de un producto y la venta del mismo- debido a la falta de control y de ética en los productores, según explicaron algunos de los expositores de la jornada.

En vista que hay sectores crecientes de consumidores que buscan productos inocuos, la apuesta de los productores y sus asesores, en este caso Pablo Aedo de Capacitec, busca diferenciar su producción con atributos de calidad, como la aplicación mínima de agroquímicos en la producción.

Para ello han incorporado prácticas de Manejo Integrado de Plagas, que es una técnica que mezcla la utilización de productos convencionales como pesticidas de baja toxicidad como los de etiqueta verde o azul, y eventualmente amarilla, pero nunca roja. Cabe señalar que cada color señalado forma una escala ascendiente de la rotulación de agrotóxicos.

También usan otros procedimientos, según explicaron los técnicos de terreno Cristian Torres, Eloy San Martín y Alejandro Ponce, en el Día de Campo, como determinación de intensidades de insectos que conforman plagas, a través de trampas de color azul que atrae a los trips o amarillas que atraen pulgones y feromonas que son irresistibles para determinadas polillas, como la blanca del tomate por ejemplo.

Estableciendo la cantidad de individuos existentes, solo se actúa para controlar cuando la cantidad de insectos lo requiere.

Teniendo en cuenta solo este antecedente “ya se producen ahorros de tiempo y aplicaciones que varían entre 20 y 40 por ciento”, explica el agrónomo Alejandro Ponce.

También se utiliza control biológico con enemigos naturales, como es el caso de las Crisopas, una microavispa que parasita huevos de otros insectos, o las mismas feromonas que son olores que utilizan insectos hembras para atraer a los machos, para eliminar las plagas. El productor Gustavo Alcarruz, de Bulnes, dio a conocer como, después de haber utilizado todas las alternativas químicas, a través de Crisopas, logró un control efectivo de pulgón en frambuesas y de pasada eliminó trips y arañitas.

Tema de certificación

Ahora la tarea de los productores y sus asesores es lograr con apoyo del Estado, que los pequeños productores tengan un sistema de certificación de sus productos para diferenciarlos de otros que no incorporan esta tecnología.

Esto porque, como explicaron los productores, pese a la satisfacción ética de entregar productos de mejor calidad, que son objeto de manejos sustentables y que impactan positivamente en la salud de la población, no reciben una valoración económica respecto al resto de las hortalizas.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.mundoagropecuario.cl/

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