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LA NUEVA FÓRMULA PARA ENFRENTAR EMERGENCIAS QUE DESARROLLÓ EL SEGURO AGRÍCOLA

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Con un seguro catastrófico atacará las pérdidas que sufra la pequeña agricultura para evitar reasignar recursos de otras áreas. La iniciativa parte en Maule y Biobío.

El  aluvión en Atacama y el terremoto de la IV Región son algunos de los eventos catastróficos del año pasado que  tuvieron impacto en la agricultura, con su secuela de pérdida de vidas humanas y costosos daños a la infraestructura pública y privada. Eso, aparte de los ya casi acostumbrados episodios de lluvias extemporáneas, nevazones, sequías y heladas que son parte de la carta de presentación del cambio climático.

Hasta ahora, el seguro agrícola -que contempla un subsidio estatal- es el que se encarga, en parte, de los eventos climáticos “normales”. De hecho, a nivel nacional, el año pasado se contrataron 18.207 pólizas, lo que corresponde a 101.292 hectáreas, y 549 del seguro pecuario, por 6.868 cabezas de ganado, por un monto de UF 6,8 millones.

Como las catástrofes naturales se han hecho más comunes y se requiere una constante redistribución de recursos, el Ministerio de Agricultura creó un departamento especial en Agroseguros para enfrentar mejor las emergencias.

Este año opera el Departamento de Gestión Integral de los Riesgos, que cuenta con tres subdepartamentos: uno que elabora informes y estudios para la prevención y monitoreo de eventos climáticos, otro para desarrollar y promover herramientas de gestión de riesgos y otro para enfrentar los desastres naturales.

Seguro catastrófico, la novedad

La nueva fórmula para enfrentar las emergencias se centra en el Subdepartamento de Desarrollo y Promoción de Herramientas de Gestión de Riesgos, que desde este año cuenta con dos instrumentos. El ya conocido seguro comercial, y la novedad, el seguro de emergencias agrícolas.  En el comercial, el agricultor adquiere un seguro con una compañía pagando solo una parte y luego esa compañía le cobra al Estado la diferencia. Así, el agricultor, frente a cualquier catástrofe, tiene el respaldo de alguien que le indemnice su pérdida, por lo que no corre peligro de perder su capacidad financiera ni desaparecer del negocio.

El seguro para emergencias agrícolas, en tanto, se dirige más al agricultor pequeño y de subsistencia. Funciona como un seguro complementario al seguro comercial actual. La realidad chilena dice que hoy, de las 270 mil explotaciones que hay, 160 mil son de subsistencia. Estas últimas son las que prácticamente no participan del mercado y que al año producen menos de 100 UF, alrededor de $2.500.000. La nueva iniciativa contempla  que el Estado tome un seguro en nombre de estos agricultores y así, en  emergencias, esté asegurado y pueda contar con los recursos necesarios para ayudar a los afectados. De declararse una emergencia, los recursos de las compañías de seguros irán directo al Estado y este podrá canalizar la ayuda y hacerla más oportuna. La propuesta es declarar la emergencia cuando el rendimiento caiga bajo el 50%. 

Una de las características de este seguro catastrófico es que las pólizas serán vendidas por comuna. Para eso se iniciará un plan piloto en las regiones del Maule y Biobío -desde mayo de este año hasta abril de 2017- que probará la parte operativa. La idea es que ocurra algo, que el seguro pague, y ver cómo se le entregan los recursos al agricultor. Si funciona, se implementaría en todo Chile.

“Con esto, ningún agricultor va a entrar en la línea de la pobreza. Se va a mantener en el ciclo productivo”, señala Camilo Navarro, coordinador nacional de Gestión de Riesgos. También permitirá que no haya varianza en el presupuesto del ministerio para ayudar a los agricultores más pequeños cuando les pasa algo, agrega.

Información efectiva

El Subdepartamento de Información, Monitoreo y Prevención hereda el trabajo de la Unidad Nacional de Emergencias Agrícolas (UNEA). El objetivo de esta nueva área es, mediante sus cuatro herramientas de trabajo -red agroclimática, observatorio agroclimático, infraestructura de datos espaciales e informes agroclimáticos-, recoger toda la información meteorológica y ponerla a disposición de los agricultores. Se trabaja también en mejorar el sitio web y en crear una aplicación que les permita a los usuarios, mediante un teléfono inteligente, obtener toda la información necesaria de acuerdo con su localidad.

“Lo que al agricultor le sirve es que le digan cuánto va a bajar la temperatura, cuál es la humedad relativa y cuántas precipitaciones van a caer… Uno puede tener todos los mecanismos de protección contra las heladas, pero si nadie le dice que viene una helada no los va a activar nunca”, comenta Navarro.

Atención de desastres

La tercera repartición es una plataforma de monitoreo y seguimiento de las actividades que asume la autoridad en la atención de los desastres. La idea es estar alineados, por ejemplo, con la Oficina Nacional de Emergencia para establecer qué protocolos se deben seguir.

“En casos como el del aluvión del norte, lo primero que preocupa es la vida humana, luego recuperar los servicios básicos, y tercero, recién, la recuperación productiva. Ahora, en el caso de lluvias o heladas, entramos nosotros en primera instancia”, dice Navarro.

 

 

Fuente: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=226206

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