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La producción de papa semilla se vería afectada si los productores no toman consciencia del peligro de la marchitez bacteriana”, Álvaro García, Ingeniero agrónomo

La Ralstonia Solanacearum antes conocida como, Pseudomonas solanacearum, es una bacteria que ocasiona daños en los cultivos de tomate, pimentón, papa, berenjena y ají dulce en especial durante la época de lluvias, o cuando el riego se hace en forma excesiva dejando el suelo húmedo mucho tiempo, también se presenta cuando se riega por surcos y las raíces se encentran muy cerca del agua de riego.

Para Álvaro García, esta bacteria está clasificada como altamente maligna, puesto que “tiene movilidad en el agua por lo que se dispersa fácilmente, a diferencia del Nemátodo Dorado y el Carbón, que solo se quedan de manera estacionaria en el suelo”.

El daño de este microorganismo ocurre en los tejidos que conducen el agua de las raíces a las hojas y frutos, donde se aloja el huésped y crea colonias que progresivamente taponan estos conductos, de forma súbita la planta se queda sin agua y muere de un día para otro aun manteniendo los frutos adheridos a la planta, que se deshidratan y pierden valor comercial. En ocasiones más leves, se presentan síntomas de deficiencia de nitrógeno con las hojas amarillas, y a nivel del tallo la planta busca emitir raíces para tratar de conseguir agua. A este fenómeno se le llama marchitez bacteriana.

El enemigo silencioso de las papas

El Ingeniero hace énfasis en que, un suelo infectado por Nemátodo Dorado puede estar apto dentro de 8 años, no obstante, el terreno afectado por Ralstonia “en teoría, permanece inhabilitado para cualquier clase de siembra, de por vida, debido a la dificultad de erradicación. Por tanto, tenemos que el control de la dispersión por tubérculo infectado, suelo y agua, se torna muy difícil”.

García aseveró que se requieren medidas urgentes y necesarias, pues el alcance de esta bacteria puede perjudicar la producción papera. “Algunos productores y yo asistimos a una reunión en que conversamos con autoridades nacionales del SAG y planteamos una agenda con la dirección regional de la misma entidad, y con el Seremi de Agricultura, para determinar las opciones y disminuir las posibles vías de contaminación de nuestra región”.

El experto hizo un llamado a la consciencia: “Todos los años, el SAG elabora jornadas de capacitación y prevención, pero hay que hacer hincapié en el peligro que reviste esta amenaza por el uso de semillas de origen desconocido o transportar material dudoso”.

En estos momentos resulta necesaria la educación, la capacitación y la concientización de todos los trabajadores de la industria papera. “Hay que enfocarse fuertemente en la difusión, en termino del peligro que representa para la agricultura del país, así como reforzar el concepto de Área Libre, para plantar semillas debidamente certificadas y los productores cuenten con la documentación debida. En ese orden, crear sanciones más duras para las personas que, aún siendo educadas y capacitadas en el peligro de esta bacteria, sigan usando material y semillas de origen incierto”.

La recomendación que plantea García es sembrar en Áreas Libres (provincia de Arauco, Región del Bío Bío y las Regiones de La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes) semillas certificadas dada su trazabilidad, en términos de sanidad e inocuidad.

Por último, el ingeniero añadió “en el peor de los casos, si no enfrentamos la plaga de manera seria las consecuencias serían graves. En la actualidad, hay focos en La Araucanía, y si contamina toda el Área Libre, no habría posibilidad de exportar papas, ni semillas, simplemente son mercados que se extinguen, y la producción nacional se vería afectada. La exportación y la producción de semilla nacional dejaría de existir”.

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