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¿Qué tan vulnerable es el cultivo de la papa al cambio climático?

Dra. Carolina Lizana Campos, Pro Decana de la Fac. de Cs. Agrarias y Alimentarias y Dra. Andrea Ávila-Valdés, Instituto de Producción y Sanidad Vegetal de la Universidad Austral de Chile.  

Es común pensar que los cultivos alimentarios van a sufrir efectos negativos por el aumento de las temperaturas globales o por el déficit hídrico generado por el cambio climático, no obstante, los efectos potenciales dependen mucho de las condiciones ambientales de cada zona agroecológica, de los requerimientos climáticos de la especie y de las variedades cultivadas.  

La papa, es un cultivo de primavera-verano que tiene requerimientos térmicos altos para la fase de emergencia, tuberización y llenado de tubérculos, los que van desde los 14 °C a los 25 °C. Dado que su cultivo en zonas tropicales o subtropicales generalmente excede estos requerimientos térmicos, se prevé que el aumento de 1 o 2 °C sobre la temperatura ambiente promedio actual, debido al calentamiento global, tenga efectos negativos sobre el rendimiento. Efectos similares son esperables en regiones de climas mediterráneos como la zona central de Chile, en donde las temperaturas máximas en verano han ido en aumento junto con una menor disponibilidad de agua para riego producto de la sequía. En este contexto, es imposible pensar en el cultivo de la papa sin riego en estas regiones. 

Actualmente en la zona sur del país, donde se concentra la producción nacional de papa, el cultivo se desarrolla bajo temperaturas promedio cercanas a los 14°C, magnitud subóptima para varias etapas de su desarrollo. A pesar de que durante algunos días del ciclo se alcanzan temperaturas supra óptimas por algunas horas al día, la planta no experimentaría daños permanentes en su desempeño fisiológico. 

Estudios de campo realizados, en la Universidad Austral de Chile, por las investigadoras que suscriben este artículo, han demostrado que, dependiendo de la duración y el momento del incremento de temperatura durante el ciclo de cultivo, las papas responderían positivamente al aumento de temperatura esperado por efecto del cambio climático para la zona sur de Chile. Mayores temperaturas (+3 a +7°C) por un periodo corto (20 días) al inicio del llenado de los tubérculos estimulan la fotosíntesis, la duración del área foliar verde y por lo tanto prolongan el llenado de los tubérculos generando un aumento de rendimiento promedio de 30%, en variedades tanto nativas (Chona Negra) como comerciales (Karú INIA y Desiree). Las investigadoras demostraron que la ventaja adquirida bajo un corto período de calentamiento, podría suprimirse durante un período más largo bajo temperaturas moderadamente altas, aunque no induciría perdidas en el rendimiento del cultivo de papa.  

Estos resultados experimentales permiten inferir que las condiciones térmicas de la zona sur de Chile, seguirán siendo favorables para el desarrollo de la papa, aun en escenarios de cambio climático. En este contexto, adelantar las fechas de plantación, una medida de adaptación sugerida para otros cultivos, no sería necesariamente favorable para el cultivo de la papa, porque la expondría a temperaturas sub óptimas. El uso de variedades tolerantes o que respondan positivamente a los aumentos de temperatura en cambio, aparece como una estrategia de adaptación que puede traer beneficios a los productores y para lo cual es necesario continuar la evaluación en diferentes genotipos. 

A pesar de los positivos resultados de estos estudios, no hay que dejar de considerar que se espera un aumento en la frecuencia de eventos extremos de temperatura. De hecho, en las últimas décadas se ha registrado un incremento de las horas totales que el cultivo está expuesto a temperaturas muy altas (>32°C), que pueden llegar a producir daños irreversibles a nivel fisiológico, en los cultivos. En Valdivia por ejemplo el número de horas de exposición a muy altas temperaturas ha aumentado de 15, en la década de los 90’, a más de 80 horas en la presente década, aumentando el tiempo de estrés de las plantas. 

Otro factor que no se puede dejar de considerar, cuando se habla de efectos de la temperatura sobre los cultivos, es la disponibilidad de agua. La transpiración es el principal mecanismo de regulación térmica de las hojas y por otra parte aumentos de temperatura elevarán la demanda evaporativa del ambiente, por lo cual los requerimientos hídricos podrían aumentar. En papa, las diferencias de rendimiento entre un cultivo regado respecto de uno en secano pueden llegar al 60%, principalmente por una reducción en el tamaño de los tubérculos.  

Actualmente un 70% de la superficie de papa de la zona centro sur, se produce en condiciones de secano con rendimientos bajo el potencial que podría alcanzarse con una disponibilidad de aproximadamente 500 mm en la temporada. Considerando lo anterior una reducción de las precipitaciones en primavera verano como está proyectado producto del cambio climático, afectará los rendimientos de la zona sur de Chile, si no se prevé la implementación de riego de acuerdo con los requerimientos de cada territorio. 

Un aspecto importante que resaltar de esta investigación es que el incremento de temperatura en condiciones ambientales del sur de Chile, en secano produjo un efecto más severo que bajo riego. Por el contrario, temperaturas moderadamente altas combinadas con riego beneficiarían el desempeño del cultivo, respecto de la condición actual, en variedades comerciales y sorprendentemente en una mayor proporción en las variedades nativas evaluadas. Los resultados proporcionan evidencia clara de que las papas nativas chilotas muestran un comportamiento contrastante con las variedades comerciales, lo que significaría una ventaja para las condiciones climáticas futuras. 

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