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RECIENTES PRECIPITACIONES NO SON SUFICIENTES PARA AMINORAR EL IMPACTO NEGATIVO DE LA SEQUÍA

Especialistas de la U. del Pacífico dicen que las intensas lluvias, incluida la catástrofe en el norte, no ayudan a paliar el problema de la escasez hídrica que afecta a Chile y que obligó a declarar Estado de Emergencia Agrícola 114 comunas del país.

Con el sistema frontal que ha afectado estos días a la zona central, muchos pensaron que se daba por superado el problema de la sequía que afectaba a Chile. Sin embargo, “las precipitaciones registradas no son suficientes para aminorar el impacto negativo de la sequía que arrastra nuestro país desde hace varios años”, asegura el Director de la Escuela de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Pacífico, Carlos Escobar.

 

“Si bien en ciudades como Coquimbo, Valparaíso y Santiago, se generaron lluvias que lograron superar el nivel de un año normal a la fecha, esta situación está lejos de revertir la actual condición de déficit hídrico. También existen casos preocupantes, como lo que ocurre en las regiones de Los Lagos, Los Ríos y La Araucanía, cuya falta de precipitaciones alcanza niveles que fluctúan entre 87% y 98%”, agrega el Jefe de carrera de Agronomía de la U. del Pacífico, Edgardo González.

 

Y es que la actual escasez hídrica que afecta a Chile se ha convertido en un problema que abarca la mayor superficie del territorio nacional.Si bien el Gobierno ha anunciado una serie de medidas para sobrellevar esta crisis, aún es inminente el efecto nocivo que seguirá teniendo en la agricultura y, por ende, en la economía y bolsillo de todos los chilenos. A modo de ejemplo, solo en la Región de Coquimbo se estima una pérdida de US$ 1.000 millones en el sector frutícola.

 

Tal como lo explica Carlos Escobar, esta crisis tendrá efectos reales en la industria, en el país y, aún más grave, a nivel medioambiental. “La sequía y la pérdida de fuentes hídricas, en conjunto con la erosión de suelos, se conocen complementariamente como desertificación, la que profundiza de forma paulatina su efecto sobre el medioambiente, en un escenario de cambio climático”, dice.

 

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el avance de la llamada desertificación es el problema medioambiental más grave que afecta a la humanidad, ya que sus consecuencias sociales y económicas pueden llegar a ser devastadoras. Además, establece que en un siglo, el aumento del consumo de agua se ha multiplicado por seis, mientras que la población ha crecido tres veces, lo que se traduce en que en la actualidad 80 países del mundo sufren la falta de agua.

 

En el caso de Chile, el Jefe de carrera de Agronomía de la U. del Pacífico, advierte que “cerca de 48 millones de hectáreas, equivalentes a 67% del territorio nacional, están afectadas con diversos grados de desertificación. Actualmente, Chile tiene 341 comunas, de las cuales 290 son rurales y, de estas, 76 han sido catalogadas con graves problemas de erosión y 108, con erosión moderada”.

 

Pero esto no es nada nuevo. Según Escobar, “la sequía que enfrentamos hace 5 años podría ser la circunstancia decisiva para abordar las causas reales de la erosión, degradación y contaminación de los suelos, de la contaminación y agotamiento de los recursos hídricos, de la destrucción de ecosistemas vitales como fuentes de agua y de la equitativa regulación del acceso a los recursos hídricos. Si bien el estado chileno viene luchando contra la degradación de suelos y la sequía hace más de 25 años, con iniciativas como el fomento a la forestación y al riego, todavía se deben implementar estrategias que permitan responder de manera más efectiva a las consecuencias de este fenómeno”, precisa.

 

Esto es cada vez más preocupante, dado que hoy la agricultura representa una de las actividades productivas con mayor demanda hídrica en el país. Al respecto, Edgardo González señala que estimaciones sobre el uso y consumo de agua indican que, por ejemplo, para producir un kilo de carne de vacuno se usan 16 mil litros de agua, mientras que para generar un kilo de trigo se requieren 1.350 litros.

 

Sin embargo, puntualiza que “menos del 20% de la demanda total es utilizada directamente por los cultivos; el resto constituye pérdida que podría ser optimizada a través del empleo de las tecnologías disponibles”.

 

Por ello, ambos profesionales llaman a optimizar la eficiencia del uso del agua y, junto a esto, hacen un llamado a los Ingenieros Agrónomos en esta importante tarea. “Es aquí donde se requiere la participación protagónica de los Ingenieros Agrónomos. El Ingeniero Agrónomo moderno debe optimizar la eficiencia de uso del agua, determinar de forma precisa la demanda hídrica de los cultivos, adoptar tecnologías y buenas prácticas de uso del agua a nivel predial, así como implementar manejo integrado de zonas de cultivo bajo riego de precisión, protección de fuentes de agua, tecnologías para captación y almacenamiento de agua, reutilización y reciclaje de agua, recarga de acuíferos naturales por medio de obras de infiltración, entre otros, lo que finalmente hará la diferencia”, plantea el Director de la Escuela de Ciencias Agropecuarias.

 

“La buena noticia es que la Dirección Meteorológica de Chile proyecta un auspicioso año 2015 en términos de alcanzar montos de precipitaciones muy cercanas a un año normal, lo que podría contribuir a mejorar a mediano plazo las condiciones de disponibilidad de agua para uso de la población y los diversos rubros productivos que dependen de ella, como la agricultura y la ganadería”, concluye el Jefe de carrera de Agronomía de la U. del Pacífico.

 

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