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“TENEMOS PAPAS DE MUY BUENA CALIDAD Y VARIEDADES NACIONALES QUE TIENEN VENTAJAS”

Desde el año 2010 dirige la entidad, desde donde trabaja junto a instituciones de investigaciones, productores y empresas con el objetivo de fomentar la comercialización, resguardar la calidad del cultivo e impulsar el valor agregado.

Licenciado en Filosofía y Sicología de la Universidad Católica de Valparaíso, y nacido en La Unión, realizó clases por varios años en universidades y establecimientos educacionales. En 1994 se comienzan a producir cambios que van dejando de lado la visión formadora de la educación y que no son de su agrado por lo que decide alejarse del área. Fue así que dio un vuelco a su carrera y pensó que sus estudios en filosofía y sicología podría aplicarlos en un área comercial y de ventas. Ingresó a trabajar a Peugeot, donde comenzó en capacitación de personal y pasó por distintas sucursales hasta llegar a gerenciar un área de la empresa. Luego derivó al sector de tecnología y retail.

Tras un exitoso período, decide regresar a La Unión por razones familiares, donde se radica. En ese entonces se le encarga el desarrollo de un Profo en el ámbito agrícola y posteriormente ingresa al Consorcio de la Papa. -¿En qué contexto se genera su llegada al Consorcio de la Papa? -En noviembre de 2010 me invitaron a postular. Plantee mi visión y mi intención primera fue acercar a los productores a las entidades de investigación.

Con el tiempo se han dado pasos importantes, pero no es fácil aunar la mirada de los agricultores y la visión de las instituciones de investigación. Hoy los objetivos del Consorcio van hacia una mirada de mediano y largo plazo, a hacer las cosas bien.

-¿Cómo está integrado el Consorcio y cuál es el enfoque por el que trabajan? –

Nuestro eslogan es “impulsando el desarrollo de la papa chilena”. Nosotros asociamos gente que esté relacionada a la cadena de la papa, desde productores, investigadores y comerciantes. Contamos con 1.800 productores, lo que se traduce en 7 mil hectáreas trabajadas en forma profesional, y que alcanza un 30 por ciento de la producción nacional. El consorcio tiene agricultores pequeños y también muy grandes. Nuestro objetivo es llevar la papa a la profesionalización. Debemos recordar que hace 30 a 40 años atrás no teníamos enfermedades que afectaran a este cultivo, pero cuando empiezan a aparecer la situación se va complicando paulatinamente. Es por ello que su manejo debe hacerse de forma muy responsable. Tenemos recursos escasos y con esos pocos recursos hemos estado motivando para que se entienda que la papa es un recurso natural sano, un buen alimento y con muchas propiedades, alto en vitaminas , y que además es nuestro. Estamos trabajando para que se valorice de forma real nuestro producto.

-¿Cómo ve el mercado de la papa?

-Hay algo que se denomina el umbral crítico, es decir que determina cuándo entramos en superávit o cuando entramos en un déficit y eso se da en una producción cercana al millón de toneladas en nuestro caso. Basta un pequeño cambio climático para que la producción suba o baje un 10 ó 20 por ciento y eso afecta directamente el precio. Eso implica que los canales donde se comercialice la papa se congestionen y ahí empieza la especulación. Por eso con la capacidad que tenemos hoy, debemos tender a industrializar. Lo que se necesita hoy es entregar al mercado algo que se prepare fácilmente, que sea estandarizado, por eso necesitamos industria. La forma de hacerlo es unir productores pero no para hacer lo mismo que nos entregan desde fuera.

– ¿Cómo ve el tema del precio para esta temporada?

– Hubo una sobreproducción. Hay mucha papa que no tiene calidad de guarda. Todos salieron desesperados a vender. Pensaron que los precios iban a caer mucho y eso no es así. A principios de junio, la papa va a retornar a sus valores normales. No es bueno que al negocio de la papa se meta gente que no es del rubro, lo único que hace es especular.

– ¿Cómo ve el tema de importación de la papa?

– Hoy estamos importando 117 mil toneladas de papa procesada y cada kilo de papa procesada son al menos 3 kilos de papa fresca, lo que se traduce en 351 mil toneladas que estamos dejando de producir. Como nosotros no tenemos las condiciones de países como Bélgica, debemos tener una planta más reducida pero especializada. No se han hecho estos emprendimientos. No tenemos industria para procesar el excedente de papa. Esos sería una solución. Es muy importante fomentar la industrialización. Para seguir invirtiendo en producción tiene que haber una especialización en el canal comercial. El consumo de papa fresca retrocede año a año. Es necesario establecer contratos con los productores. Es muy importante tender a la industrialización porque sino la papa va a seguir siendo un commoditie. Para seguir invirtiendo en producción hay que invertir en industrialización.

– ¿Cómo se puede competir?

-Si no hacemos frente a la competencia de los procesados vamos a ir quedando de lado. Debemos hacer un producto diferente incluso con la visión de exportar. Si se piensa solo en Chile, el mercado es muy reducido y éstos deben ser productos novedosos, de calidad y diferenciados y eso nos va a permitir distribuir productos a toda Sudamérica por lo menos y porqué no pensar en que pueden haber productos elaborados con papas. Tenemos un potencial enorme que no hemos sabido aprovechar y que muchas veces hemos convertido en nuestra propia desventaja. No bastan las ventajas que tenemos como país para producir papa, hay que especializarse y trabajar. En las papas nos hemos especializado poco. Necesitamos guardar papa. En cosecha se congestiona el mercado. Hay poca capacidad de guarda. Hay mucha papa que se pierde y termina para consumo animal y no es papa de mala calidad. Estamos perdiendo un nicho de negocio muy importante. Entonces el desafío es ver cómo transformar esa papa en alimento saludable.

Miquel agrega que en la actualidad hay interés de inversionistas para una planta procesadora que puede costar unos 5 millones de euros, pero en estos momentos no están las condiciones ni los incentivos para ello. La única forma de hacer algo con los productores en Chile con valor agregado, explica, es que los productores sean parte de algo así como una cooperativa. El gerente destaca que todos los eslabones deben ser fuertes. “No sacamos nada con aumentar la productividad, la mecanización y el valor agregado sino tenemos una cadena de valor que se desarrolle de la misma manera”. Agrega que no podemos pensar en competir con productos elaborados de papa que necesiten cadena de frío, porque la energía es cara y por nuestra geografía tan extensa, hay que pensar en productos que fomenten la calidad originaria de nuestro producto y aquellos en los que no se necesita cadena de frío. “El consumidor hoy busca productos listos para preparar o consumir. Debemos hacer productos diferenciados y no los mismos que nos vende Europa. Tenemos papas de muy buena calidad, variedades nacionales que tienen ventajas y un nicho de mercado en el que podemos ganar”.

– ¿Cuáles son los tipos de productores de papas que encontramos en el país?

– En Chile cualquiera que planta una papa es productor, se le llama así. En cuanto a productores profesionales existen cerca de 30 mil. Están los productores de autoconsumo, de chacra con baja tecnología que pueden manejar con la familia o con un trabajador en una superficie de 1 a 2 hectáreas. Luego está el productor extensivo de papas, que se da donde antes se plantaba remolacha y finalmente hay otros que son especuladores y que plantan cuando ven que el precio está bueno y ese productor para nosotros es complicado porque no tiene los conocimientos, no siguen las prácticas adecuadas y otro es el productor industrial con muy buenas prácticas, con contrato y que está de la mano de la industria. Luego tenemos al productor de semillas, que es altamente especializado, y que abarca unas 5 mil hectáreas.

– ¿Cuál es la importancia de la mecanización para el rubro?

– Uno de los costos más importantes en los cultivos de papa es la mano de obra, que es cara, y escasa y complicada de manejar. Se requiere mucha inversión y muchas veces se ha implementado toda la tecnología en esta etapa, congestionando el mercado y muchas veces para la etapa posterior no hay inversión y no se da equilibrio a la cadena. Las inversiones también deben hacerse en los pasos posteriores en la comercialización, en el marketing al consumidor.

– ¿Cómo se debe proyectar la superficie, hay que crecer en superficie o ser más eficientes?

– Para ser un cultivo comercial la producción debe ser al menos de 35 toneladas por hectárea . Si se produce menos se pierde plata. Hoy estamos plantando mucha superficie para el potencial de producción.

– ¿Cómo ve el efecto del cambio climático para este cultivo?

– El cambio climático tiene mucha incidencia y nos trae enfermedades, con temperaturas y humedades más altas podemos tener más presencia de bacterias o virus muy agresivos y por ello los fenómenos climáticos pueden jugar en nuestra contra. El cambio climático llegó para quedarse y en eso estamos preparándonos y trabajando con INIA, probando las variedades más resistentes y generando los conocimientos para un manejo integral de plagas.

– ¿Cuál es la importancia de la papa como alimento para el mundo?

– El germoplasma de la gran mayoría de las semillas que se venden en el mundo es chileno, y que fue mejorado. La papa comercial se genera a partir de la papa que se llevó del sur de Chile y que a través de cruzamientos se generaron variedades que fueron más comerciales. Más del 90 por ciento de la papa que se vende en el mundo tiene su origen en la papa chilena La papa es muy importante y en el mundo originó cambios fundamentales en las migraciones, como el caso de la inmigración irlandesa a Estados Unidos, ya que Irlanda sufrió una gran hambruna producto de la aparición del tizón tardío y que generó que más de 2 millones de irlandeses debieran desplazarse a otros países. La historia también da cuenta que los alemanes sobrevivieron durante la guerra y post guerra fundamentalmente gracias a las papas. La papa es un alimento estratégico muy bondadoso. Por ejemplo, Napoleón mandaba avanzadas para plantar papas y tener alimentos antes de enfrentar las batallas.

– ¿Cuál diría que son los principales hitos del Consorcio?

– Entre los hitos destaca que hoy nadie discute cuál es el camino a seguir, puede haber diferencias en la forma, pero no en el objetivo. Está claro en que se debe trabajar por alcanzar valor agregado. Otro de los hitos es profesionalizar la cadena y evitar la subfacturación, que es algo perverso. Se hace pecar al productor haciéndolo creer que le están haciendo un beneficio y le están haciendo un daño, lo que se traducirá en que tenga menos opciones para acceder a créditos y se lo instiga a cometer un delito.

-¿Qué ha significado para usted el desafío personal y profesional de gerenciar el Consorcio?

-Cuando se quiere poner una mirada de futuro hay resistencia. La agricultura es un reservorio de tradiciones y se quieren hacer permanecer algunas cosas como están. Sin embargo hoy muchos productores se han convertido en empresarios y ven las cosas con todos los riesgos y beneficios que puede haber a través de una administración profesional A veces los cambios van más lentos que lo que uno quisiera. También es angustiante ver que desde el 2010 a ahora se dobló la importación. Cuando tienes mirada a futuro ves más allá de la temporada y de las circunstancias actuales. La tendencia apunta a que damos el paso que debemos dar o nos quedamos con un mercado más pequeño.

 

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